Hablemos de buenas costumbres

La importancia de que nuestros cultivos sean de una calidad de excelencia es indispensable para posicionarnos en el mercado, por eso, siempre debemos de estar atentos al manual de las Buenas Prácticas Agrícolas para poder trabajar con métodos higiénicos, ecológicos y económicos.

El manejo responsable de los agroquímicos en nuestros cultivos durante todo el proceso, es clave a la hora de ofrecer buenos productos y cuidar las condiciones de la tierra. Además, puede contribuir a reducir el efecto invernadero, optimizar el uso del agua y de la energía.

Este manual de reglas y usos, sentencia que los productos agrícolas no deberían perjudicar la al medio ambiente ni a la salud, ya sea de trabajadores o consumidores. Por eso promueve la utilización de recursos sustentables y naturales para la producción.

Desde comprar sembradoras acordes al suelo, hasta para saber qué materiales utilizar, tener en cuenta estos pasos y criterios nos ayudara a mantener nuestros cultivos, nuestro medio ambiente y nuestra salud, en óptimas condiciones.

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El ABC para la producción agrícola

Lo primero y principal a la hora de aplicar estos métodos es conocer diferentes formas de producción, la historia del lugar y las necesidades del cultivo. Además, debemos estar al tanto de las condiciones generales necesarias para mantener el orden y la higiene de los mismos.

Analizar el estado del suelo, es un punto muy importante desde donde podemos partir. Nos permitirá conocer su condición y fertilidad, lo que nos ayudará a manejar y aprovechar mejor el espacio que vamos a sembrar.

Es necesario trabajar con drenajes acordes y en terrenos con pendientes para aprovechar el uso del agua. También, es importante mantener la cobertura del suelo.

Rotando cultivos nos aseguramos de que la tierra mantenga su riqueza mineral. Estudiar que nutrientes absorben y necesitan nuestras plantaciones nos permitirá conocer cuando realizar esta rotación y qué fertilizantes utilizar para reponer la fertilidad del suelo.

A la hora de elegir la maquinaria a implementar también debemos tener en cuenta las características de la tierra y su dureza. Un equipamiento que no es acorde puede traernos problemas de infiltraciones de agua o endurecimiento. Una buena opción es comprar sembradoras Agrometal.

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Calendarios de siembra

Debido a los climas de nuestra provincia, nuestro calendario de siembra varía en comparación a otros lugares del territorio argentino. Cada cultivo necesita de determinadas características climáticas. Por eso, dejamos un resumen de que plantar en cada momento del año:

  • Hortalizas de hoja:
    • Acelga y Lechuga a fines de octubre hasta principios de febrero.
    • Apio desde principio de septiembre hasta principios de diciembre.
    • Espinaca de mediados de octubre a finales de diciembre.
    • Perejil a partir de finales de noviembre, cada 20 días.
    • Puerro desde mediados de agosto hasta noviembre.
    • Repollo desde la segunda mitad de septiembre hasta la segunda quincena de diciembre.
  • Tubérculos y hortalizas de raíz:
    • Ajo de principios de marzo a fines de abril.
    • Cebolla desde finales de agosto a finales de octubre.
    • Nabo de principios de octubre a finales de enero.
    • Papa y zanahoria desde finales de septiembre a finales de noviembre.
    • Rabanito y remolacha desde la segunda mitad de septiembre a finales de febrero.
  • Hortalizas de fruto o flor
    • Arveja a inicios de octubre.
    • Haba desde los inicios de octubre hasta finales de diciembre.
    • Coliflor de mediados de septiembre hasta finales de diciembre.
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Abono verde, una solución ecológica

Queda claro que volver a nutrir nuestra tierra después de la temporada de cosecha es más que importante. Cuando las hortalizas dejan de crecer, por la falta de temperaturas o de luz, podemos aprovecharlas para realizar abono verde.

Esta práctica consiste en segar los desechos de la cosecha, como hojas y pequeños tallos, y volver a mezclarlos en la misma tierra donde estaban, humedeciéndola bien. Para proteger el suelo lo ideal es cubrirlo con residuos orgánico gruesos como restos de poda y césped.

Todo esto aportará humedad, calor y protegerá el suelo del desgaste. También servirá para controlar el desarrollo de malezas y estimular la actividad biológica y la estructura del suelo.

Cosechar y sembrar de forma consciente es posible y necesario. Investigar nuestro suelo y cómo cuidarlo, sin necesidad de agroquímos, es un deber que tenemos para con todo el medio ambiente. Capacitémonos y creemos un cultivo fueguino consciente y ecológico.