Ezequiel Struminger es médico, tiene 64 años y vive en Tierra del Fuego. En febrero, después de años de cursos de francés, decidió cumplir el sueño de visitar París por primera vez junto a su familia.

Este martes, minutos después de conocer la catedral de Notre Dame y mientras caminaba con su hija sobre uno de los puentes que cruza el río parisino, vio una enorme columna de humo a lo lejos. Prestó atención y divisó la forma del edificio que estaba en llamas. “¿Eso es una iglesia que se quema?, le preguntó a un francés que tenía al lado. “Si”, le contestó el hombre. “Es Notre Dame”.

Se quedaron mudos. La catedral que acababan de visitar se estaba prendiendo fuego.

“Se acaba de derrumbar la cúpula. Es un desastre, se me saltan las lágrimas”, dijo Ezequiel a LA NACION.

“Acá hay dudas sobre si se trató de un atentado o un accidente. Muchos entran a los diarios y redes sociales desde sus celulares. Leen que las autoridades dicen que fue un accidente”, agregó conmovido el turista fueguino.

Y señaló, mientras bajaba el sol y las llamas se hacían más visibles a la distancia, “me da mucha pena… Es como una muerte, algo que ya no se recupera”.

Fuente: Diario La Nación