En un encuentro desarrollado en el Museo del Fin del Mundo, se dio a conocer un nuevo protocolo destinado a regular la recuperación de restos humanos arqueológicos, con el objetivo de garantizar su preservación y un abordaje respetuoso hacia las comunidades originarias.
El documento establece pautas claras de actuación ante hallazgos fortuitos, priorizando tanto la conservación del patrimonio como el reconocimiento de los derechos culturales y espirituales de los pueblos indígenas. Su elaboración fue el resultado de un trabajo conjunto iniciado en 2025, con la participación de distintas áreas especializadas y el acompañamiento del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas.
La iniciativa también contó con el aporte de investigadores de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego y del CADIC-CONICET, además de la presencia de referentes de pueblos originarios y fuerzas de seguridad.
Entre los aspectos más relevantes del protocolo, se destaca que solo profesionales formados en Antropología o Arqueología podrán intervenir en la manipulación de restos. En caso de hallazgo por parte de particulares, se deberá dar aviso inmediato a las áreas correspondientes para su correcta evaluación y resguardo.
Asimismo, se prohíbe expresamente la exhibición pública de restos humanos, considerándolos ancestros bajo un principio de respeto. También se fijan plazos de hasta 60 días para la elaboración de informes preliminares, asegurando una respuesta coordinada y ágil entre los organismos intervinientes.
El protocolo incorpora la participación activa de las comunidades indígenas, garantizando su acceso a la información y su intervención en cada etapa del proceso. De esta manera, se promueve una mirada que combina criterios científicos con una perspectiva de derechos humanos, fortaleciendo la memoria y la identidad de los pueblos que habitan el territorio fueguino.






























