Se aprobó la prohibición del uso de envases de un solo uso

“Con esta ordenanza avanzamos hacia una ciudad sustentable” dijo la concejal del Partido Verde, Laura Colazo, autora del proyecto. La nueva normativa prohíbe la entrega y el uso de cubiertos, platos, vasos y envases descartables dentro de los negocios gastronómicos y de sorbetes en los comercios habilitados de Rio Grande, como una forma de reducir el impacto ambiental de los desechos.


Río Grande, 27 de noviembre. – El Concejo Deliberante de Río Grande aprobó ayer el proyecto de la concejal Laura Colazo (Partido Verde) que prohíbe la entrega y el uso de cubiertos, platos, vasos y envases descartables, además de los sorbetes, dentro los negocios gastronómicos de la ciudad. “Es una forma de reducir la cantidad de basura descartable”, explicó la autora de la iniciativa y aseguró que con su sanción “avanzamos hacia una ciudad sustentable”.

El proyecto, que fue presentado por la edil a principios de este año y aprobado en la última sesión ordinaria, plantea en su primer artículo prohibir “el expendio de vasos, platos, cubiertos o envases descartables en todo comercio habilitado que entregue alimentos para ser consumidos dentro del propio local”.

Además prohíbe la entrega de sorbetes en los comercios habilitados en la ciudad. “A fin de proteger nuestros mares, la flora y fauna y, en definitiva, la salud de los habitantes de nuestra ciudad y del mundo, es que nos vemos en la necesidad de promover acciones como la presente ordenanza que no tienen otro objetivo que proteger el medio ambiente para nosotros y las generaciones futuras”, dijo la legisladora electa.

La ordenanza exceptúa “a los alimentos y bebidas que el comercio adquiere a productores o distribuidores y son comercializados con envases descartables en el mismo contenedor o empaque provisto” y además invita rotiserías y locales gastronómicos que expendan comidas elaboradas para ser consumidas fuera del local “a colocar un cartel a la vista del público que contenga la sugerencia de que cada cliente lleve su propio recipiente reutilizable”.

La iniciativa replica prácticas que se concretan en varias ciudades del mundo y obedecen a la preocupación que las Naciones Unidas han manifestado respecto de los residuos que llegan a los mares y se han convertido en verdaderas islas flotantes.

La nueva normativa le otorga a los comerciantes un plazo de 180 días para que se adecuen a su contenido, antes de que comiencen las inspecciones y eventualmente el labrado de multas. A su vez, la Municipalidad debe realizar campañas para “concientizar sobre los impactos negativos que tiene la utilización de estos envases para el ambiente” indica el proyecto de ordenanza.

Además, contempla la creación del programa de reducción de uso de envases plásticos de un solo uso por parte de los comercios que operen en el ámbito del Municipio de Río Grande. “El objetivo del programa es la eliminación progresiva del uso de envases plásticos desechables y a fin de evitar la contaminación que ellos producen, y su reemplazo por envases sustentables”, indica.

Medidas similares fueron adoptadas durante el año 2018 por las ciudades de Pinamar, Villa Gesell y Ushuaia, que dictaron ordenanzas tendientes a la reducción del expendio y utilización de los envases plásticos de un solo uso, lo que marca un camino hacia la eliminación total de los plásticos descartables.

Entre los argumentos, Colazo sostiene que “dichos envases -que son utilizados durante minutos y cuya degradación tarda más de 1000 años- provocan un alto nivel de contaminación ya que su lenta degradación los lleva a ser el cuarto residuo más común en las aguas de mares y océanos, así como las costas del mundo entero”.