El tránsito del buque de guerra británico HMS Medway por espacios marítimos bajo jurisdicción argentina generó un fuerte rechazo en Tierra del Fuego, al considerar que la navegación se realizó sin la comunicación previa correspondiente a las autoridades nacionales.
Desde la provincia se sostuvo que el episodio no debe interpretarse como un hecho aislado, sino como una acción que incrementa la tensión en el Atlántico Sur, una región donde continúa la disputa de soberanía por las Islas Malvinas.
El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales, Andrés Dachary, afirmó que el desplazamiento de una unidad militar británica constituye una nueva provocación en un territorio cuya soberanía continúa siendo reclamada por la Argentina.
El funcionario señaló además que el Reino Unido mantiene una presencia militar en las islas y desarrolla actividades unilaterales sobre recursos naturales, situación que, según expresó, contradice el espíritu de diálogo impulsado por la comunidad internacional.
También recordó que recientemente distintos organismos internacionales reiteraron el llamado para que Argentina y el Reino Unido retomen las negociaciones con el objetivo de alcanzar una solución pacífica a la controversia por la soberanía de las Islas Malvinas.
En ese marco, consideró que el movimiento de un buque de guerra británico resulta incompatible con esos pronunciamientos y representa un gesto que profundiza el conflicto en lugar de favorecer el entendimiento entre las partes.
Dachary remarcó además que la presencia militar británica en el Atlántico Sur contradice los principios de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur, creada por las Naciones Unidas para promover el diálogo, la cooperación y la estabilidad regional.
Asimismo, sostuvo que la militarización de la región no contribuye a generar un clima de confianza y afecta los esfuerzos diplomáticos orientados a resolver la disputa por vías pacíficas.
Finalmente, desde Tierra del Fuego se reiteró el compromiso de continuar respaldando el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos correspondientes, además de denunciar toda acción unilateral que considere contraria al derecho internacional.
Las autoridades provinciales insistieron en que la solución a la controversia debe alcanzarse mediante el diálogo y las negociaciones diplomáticas, respetando las resoluciones internacionales vigentes y preservando al Atlántico Sur como una región de paz y cooperación.






























