Walter Buscemi: Un ser de luz  – por Leda Soto

Walter Buscemi, cantautor y compositor, amó esta tierra y se perpetuó en el corazón de los fueguinos.

Nacido en Ramos Mejía, Buenos Aires, el 5 de septiembre de 1957. Fallecido en Río Grande, Tierra del Fuego, el 13 de febrero 2018.

Discografía: Tierra del Fuego a Fuego (1985); grabado en los estudios de LRA 24 RNRG; ecualizado y masterizado en Bs. As. En 1987 vio la luz en formato de casete.

Fue el primer trabajo del “Cabezón”, como lo llamábamos todos los que lo conocíamos. La Cantata Fueguina comenzó a cocinarse por 1991 y salió en formato de CD en 1992. Fue presentado en la Casa de la Cultura el 11 de julio de ese mismo año.

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El Cabezón era un ser de luz, ocupado y preocupado por todos sus afectos, llámense familia o amigos más cercanos.

Siempre tenía la puerta de su casa abierta para todos los que en algún momento hacíamos catarsis y después todo terminaba en un asado y alguna guitarreada o escuchando buena música: Zitarrosa; la Negra; Queen; Enya; blues, tango, el Cigala, Clapton, música de nuestra época.

Las horas volaban al lado del Walter. Cuando llegabas eras la única que estabas charlando tranqui con El Walter y La Claudia, su incondicional compañera. Y cuando te estabas por ir ya era una multitud. En una de sus últimas residencias, la de Don Bosco al 700, la cocina-comedor no tendría más de 30 metros cuadrados y en ese lugar, que se bautizó como el Bar de Susan, en algunos momentos llegábamos a ser entre 20 o 35 personas.

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Pero lo positivo es que nos íbamos muy temprano, a las 6 o 7 de la mañana. Llegábamos cuando el sol se dormía y nos íbamos con febo taladrándote los ojos, aunque no siempre era así.

Generalmente esta felicidad la disfrutábamos los fines de semana. La casa del cabezón, era nuestro cable a tierra. Walter fue mi hermano, compañero de travesuras; de festivales; de viajes; amigo, compadre.

Él tenía un gran don y era escucharte. Jamás te juzgaba o recriminaba por tus acciones. Cuando algo salía lindo se ponía feliz y festejábamos al toque con algún vinito, lo que hubiera en ese momento. Era un niño en un cuerpo de adulto, el respeto era mutuo. Era sensible y se volvía loco ante las injusticias. Gran defensor de nuestra cultura. Se enloquecía con los que no eran agradecidos con nuestro terruño. Así era mi querido Walter Buscemi.

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Estas tatuado en mi corazón y trataré de mantener viva tu memoria y la de otros compañeros que están con vos. El Mochi; El Ruben; Huguito Giménez Agüero y muchos más. Los extraño mucho…