El estado del puente General Mosconi vuelve a encender la preocupación entre los vecinos y vecinas por una serie de trabajos que quedaron a mitad de camino y que hoy reflejan abandono.
La obra, anunciada en su momento como una puesta en valor integral, nunca llegó a completarse. La instalación de iluminación LED quedó inconclusa, al igual que el recambio total de las losetas laterales. A esto se suma que el antiguo enrejado no fue retirado, dando una imagen de desidia en un punto clave de la ciudad. También se evidencia la falta de pintura y mantenimiento general, lo que acentúa aún más el deterioro visible.
El recapado asfáltico muestra signos de desgaste constante, afectando la circulación y generando incertidumbre entre quienes transitan por el lugar. La falta de mantenimiento no solo compromete lo estético, sino que comienza a impactar directamente en la seguridad vial.
Pero el problema adquiere mayor gravedad si se tiene en cuenta que este puente representa una vía única y fundamental de conectividad para numerosos vecinos. Su deterioro no es un detalle menor: pone en riesgo la circulación, el acceso y la integración de sectores de la ciudad.
En este contexto, surge una pregunta inevitable: ¿por qué no se ejecutan las garantías de obra? Resulta llamativo que, frente a fallas tan evidentes, no se activen los mecanismos correspondientes para exigir a las empresas responsables la finalización y reparación de los trabajos.
A esto se suma un reclamo cada vez más fuerte: la actual gestión de gobierno municipal le debe una respuesta concreta a los vecinos. La falta de explicaciones, de avances visibles y de decisiones claras profundiza el malestar en una comunidad que depende a diario de esta infraestructura.
La falta de planificación, control y mantenimiento vuelve a dejar expuesta una problemática que impacta directamente en la calidad de vida de los vecinos.




























