Aunque en Río Grande rige desde hace años la ordenanza 4026/2019 que prohíbe el uso, tenencia, fabricación y venta de pirotecnia, la realidad demuestra que su cumplimiento sigue siendo insuficiente. En cada fin de año, la venta clandestina y el uso indebido de estos artículos vuelve a repetirse, evidenciando una preocupante falta de controles efectivos.
En distintos barrios de la ciudad, es posible observar que en algunos comercios la pirotecnia se ofrece a simple vista, sin ningún tipo de disimulo, ya sea por desinterés frente a las sanciones previstas o por un evidente desconocimiento de la normativa vigente. Esta situación expone la debilidad de los mecanismos de fiscalización y la escasa presencia del Estado para garantizar el cumplimiento de la ordenanza.
La normativa existe y es clara, pero sin controles permanentes y sanciones ejemplares, la prohibición queda reducida a una mera declaración de principios. La comercialización ilegal no solo pone en riesgo la seguridad de las personas, sino que afecta directamente a niños, adultos mayores, personas con sensibilidad auditiva y animales.
Resulta imprescindible reforzar los operativos de control y aplicar multas severas a quienes incumplan la ordenanza. Solo con decisiones firmes y acciones concretas se podrá garantizar el respeto a la ley y promover celebraciones realmente seguras y responsables para toda la comunidad.































