La ciudad despide a un vecino entrañable y a una figura clave de su historia democrática, recordado por su compromiso público, su cercanía con la gente y el legado que dejó en la vida social e institucional de Río Grande.
Río Grande atraviesa horas de hondo pesar tras conocerse el fallecimiento de Esteban “Chiquito” Martínez, una figura profundamente ligada a la historia, la identidad y la vida cotidiana de la ciudad.
Su partida generó una inmediata y sentida reacción en la comunidad, que lo despide con respeto, afecto y gratitud.
“Chiquito” Martínez fue protagonista de una etapa fundamental para Río Grande y para el país. En 1983 se convirtió en el primer intendente democráticamente electo de la ciudad, en el marco del retorno de la democracia, y desde ese rol —que ejerció en varios períodos— impulsó transformaciones decisivas para el crecimiento urbano, el fortalecimiento de los servicios y la consolidación institucional de una ciudad en plena expansión.
Referente histórico del peronismo fueguino, también se desempeñó como concejal y diputado nacional, manteniendo siempre una activa participación política y social. Su trayectoria fue reconocida con la distinción de Ciudadano Ilustre de Río Grande, en reconocimiento a su aporte sostenido al desarrollo local.
Más allá de los cargos y responsabilidades, quienes lo conocieron destacan su dimensión humana. Fue un vecino cercano, atento a las inquietudes de la gente, con una forma simple y sincera de vincularse que lo convirtió en una persona querida por distintas generaciones.
Supo escuchar, acompañar procesos y estar presente en la vida comunitaria, dejando enseñanzas que hoy se recuerdan con emoción.
La noticia de su fallecimiento despertó innumerables muestras de afecto y reconocimiento, reflejo del cariño que supo cosechar a lo largo de los años.
En este tiempo de despedida, el dolor se mezcla con el agradecimiento por una vida dedicada al servicio público y al amor por Río Grande.






























