Lo Cercano, lo Posible: Criar en Comunidad

“¿Qué es esa cosa llamada infancia? No es un producto de ‘la naturaleza’, sino una construcción histórica propia de la modernidad”.

(Mariano Narodoswski, 1999)

¿Dar indicaciones, sugerencias? ¿Socializar sobre las infancias? No. Solo proponemos en este escrito pensar juntos sobre el gran desafío que insume criar infancias. Somos Silvia y Roxana, psicóloga y psicopedagoga respectivamente, que desde que nos conocimos en 2006 venimos trabajando, pensando juntas y con otres, sobre la sensible tarea de contener y acompañar a las primeras infancias con su entorno.

Repensar los roles de cuidadores y cuidadoras afectivas, mas observar detenidamente las necesidades psíquicas y afectivas en la niñez, de eso tratarán estas líneas.

El discurso social hegemónico impone modos enquistados en los roles de cuidado, por un lado, los de la mujer, como reproductora, madre, maestra, encargada por excelencia de las atenciones domésticas y las tareas escolares. ¿Se puede negar acaso que el mayor porcentaje de personas que acuden a la entrada, salida y reuniones escolares son mujeres? Solo basta con pararse allí y observar.

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Está por otro lado el lugar que se les adjudica a los hombres, el del productor, proveedor, distante, poco demostrativo, el que puede, a veces, colaborar con los quehaceres y cuidados.

En contraposición a esto decimos que haber nacido mujer o varón ha quedado como un concepto obsoleto para la sociedad, hoy pudimos empezar a escuchar que el bebé nace y se constituirá en varón, mujer y otres, esto cambia a otra idea acerca del maternar y paternar, es decir que tales roles pueden estar disponibles por todo aquello que el deseo de una persona sostenga como decisión

Los cambios en las infancias son apresurados, veloces, por lo tanto, el tiempo de disposición o bien de compañía no puede ser a solas con les niñes. ¿A qué nos referimos con esto?, a que existen fuentes de información, instituciones de la comunidad y la comunidad en sí misma, en las que encontrar andamiajes para sostener las crianzas. Podemos traer aquí el proverbio africano que reza: “Para criar niños y niñas hace falta de toda la (tribu) comunidad entera”.

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Afirmamos con absoluta certeza que las infancias requieren adultos, que conformen también una red social, no importa ni el género ni la orientación sexual. Necesitan adultos. Y, ¿qué es ser adultos para dar amor y auxilio a les niñes? Pensemos lo que requiere un niño, ¿requiere solo alimento? ¿Requiere solo descanso? Solo eso no, es de vital importancia la necesidad de PALABRAS, palabras amorosas, juegos con las palabras, en sus primeros momentos de vida, porque LA PALABRA ALIMENTA. Necesita de la COMUN-UNIDAD que con las palabras les introduzcan a la cultura. Por lo tanto, el deseo decidido de sostener una crianza tiene que estar vigente, todo el tiempo, aunque ese niño o niña no haya sido deseada.

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Criar en estos tiempos de inmediatez, de consumos excesivos y de la exigencia voraz de producción material o intelectual, se convierte en un desafío aún mucho más complejo de afrontar. Es por ello que desde nuestro espacio psi, como promotoras de salud mental, venimos casi que a poner un manto de piedad y derribar culpas que aquejan a quienes asumen la responsabilidad de criar, sean mujeres u hombres.

Una madre o un padre que se constituye como tal que, además, no necesariamente tiene que ser biológico, no está a solas, puede recurrir, apelar a diferentes informaciones, profesionales e instituciones, que dan asilo para ayudar a pensar como criar a un niño, a una niña. Eso pretenden los espacios de la clínica psi que construimos, soportes que generen infancias cada vez más comprendidas y respetadas.

Nos seguimos leyendo.

Por Silvia Basiliades. Psicóloga. MP PS-24

     Roxana Montenegro. Psicopedagoga. MP PG-3834