La finalización de la concesión de las áreas hidrocarburíferas Angostura, Las Violetas y Río Cullen abre una nueva etapa para la actividad petrolera en Tierra del Fuego. La salida de la UTE integrada por Roch S.A., Secra, Crownpoint Energía S.A. y DPG dará paso a un proceso de licitación destinado a definir al próximo concesionario y operador.
El cierre de la actual concesión se produce sin una nueva prórroga, una situación que marca un antecedente para la explotación hidrocarburífera fueguina. Frente a este escenario, se estableció un período de transición que permitirá mantener en funcionamiento los yacimientos mientras se desarrolla el proceso licitatorio.
Durante esta etapa, Roch continuará a cargo de las operaciones, con el objetivo de evitar una interrupción de la producción y garantizar la continuidad de las tareas técnicas y operativas necesarias en las áreas.
Uno de los principales aspectos contemplados en el esquema de transición está relacionado con los trabajadores. La finalización de la concesión implica el cumplimiento de las obligaciones indemnizatorias correspondientes, mientras que los trabajadores vinculados actualmente a la explotación podrán continuar desempeñándose durante el período transitorio.
De esta manera, se busca conservar la experiencia y el conocimiento acumulado por el personal que desarrolla sus tareas en los yacimientos. La actividad representa una fuente laboral directa para alrededor de 50 familias y mantiene además un impacto significativo sobre la economía vinculada al sector energético.
El cierre de la concesión también contempla la incorporación de distintos bienes e instalaciones que fueron utilizados durante los años de explotación. Entre ellos se encuentran infraestructura fija, baterías, plantas de procesamiento y otros elementos necesarios para el funcionamiento de los campos petroleros.
A ese patrimonio se suma la flota vehicular empleada en las operaciones, además de materiales, repuestos y bienes existentes en los depósitos. El conjunto de estos activos supera los 4 millones de dólares y permitirá contar con recursos materiales para sostener las tareas durante la transición.
El proceso representa además una oportunidad para redefinir las condiciones bajo las cuales continuará la explotación de estos recursos. La futura licitación será la instancia en la que se determinará quién asumirá la operación de las tres áreas y bajo qué condiciones se desarrollará la nueva concesión.
Mientras tanto, la continuidad de la producción permitirá evitar un impacto negativo sobre la actividad económica y sobre las fuentes laborales relacionadas con los yacimientos. El objetivo es que el cambio de operador se concrete de manera ordenada, sin paralizar las instalaciones ni las tareas productivas.
Por otra parte, la empresa que deja la concesión deberá continuar cumpliendo con las obligaciones establecidas por la normativa vigente, entre ellas las vinculadas al saneamiento ambiental, abandono de pozos y demás responsabilidades derivadas del cierre de la explotación.
Así, Angostura, Las Violetas y Río Cullen atraviesan un período de transición que combina continuidad productiva, preservación de puestos de trabajo y reorganización de los recursos existentes, mientras avanza el proceso que definirá al próximo operador de estas áreas petroleras.






























