Subirá la presión fiscal sobre los monotributistas en 2019

Las escalas del Monotributo que definen cuánto paga el contribuyente y determinan si los que están al tope de la pirámide tienen que pasarse al régimen general comenzaron 2019 con un retraso de al menos 17 puntos respecto de la inflación acumulada en el último año. Desde este 1 de enero subieron 28,46%. Y eso se debe a que el Gobierno decidió adoptar el mismo índice de actualización que las jubilaciones.

Pero los precios fueron mucho más rápido durante el año. Crecieron por lo menos un 45%, de acuerdo con estimaciones privadas. El efecto de retraso de las escalas es similar al que provocaba la falta de actualización en el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias de los salarios. Los contribuyentes de las escalas más bajas pasaban más rápido a niveles más altos donde el tributo es mayor.

En el caso del Monotributo, los que están al tope se ven obligados a abandonar el denominado régimen simplificado para pasar a ser responsables inscriptos de IVA y pagar el Impuesto a las Ganancias. De acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, en los primeros 10 meses del año hubo 2.200 autánomos más declarados ante la AFIP con aportes jubilatorios. Se supone que su incremento se debería a ese efecto distorsivo de la inflación.

De ese modo, los que están en la categoría K en la actividad de comercio de bienes, si superan $1.726.599 de facturación anual, estarán obligados a dejar de ser monotributista, mientras que los proveedores de servicios tienen un techo de $1.151.066. en la categoría H. Básicamente, un comerciante debería declarar a la AFIP menos de $143.800 de ventas al mes, y con ello, además pagar mercaderías, un empleado, alquiler de local y servicios, retirar algo para sus gastos familiares. En el caso de un profesional, debería tener una facturación mensual inferior a los $95.922.

Por Carlos Lamiral

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