Para las familias de Tierra del Fuego, enviar a un hijo a estudiar a otra provincia representa un esfuerzo económico que crece mes a mes. A los gastos propios de una carrera universitaria se suman el alquiler, la alimentación, el transporte y otros servicios indispensables para sostener la vida cotidiana.
Desde la Fundación Volver a Casa señalaron que el costo mensual de mantener a un estudiante fuera de la provincia puede superar los $1.500.000, una cifra que representa una fuerte carga para los hogares y que obliga a buscar nuevas alternativas para poder continuar acompañando a los jóvenes.
El incremento general de los gastos llevó a algunas familias a tomar decisiones difíciles, entre ellas solicitar el regreso de sus hijos a la provincia ante la imposibilidad de sostener económicamente su permanencia en otras ciudades.
La situación afecta especialmente a quienes deben afrontar alquileres elevados y traslados frecuentes, mientras que el costo de los alimentos y otros gastos básicos también representa una parte importante del presupuesto mensual.
El escenario plantea un desafío creciente para los jóvenes fueguinos que deben trasladarse para acceder a determinadas carreras y para sus familias, que buscan evitar que las dificultades económicas terminen condicionando sus posibilidades de formación profesional.





























