Cristales rotos, monumentos vandalizados, vehículos carbonizados, sirenas, banderas y reclamos, tiñeron las calles de París en los últimos días y sembraron el temor en la población en torno a qué esperar este fin de semana.
A pocos días de que el gobierno de Emmanuel Macron decida el presupuesto 2027, manifestaciones, que comenzaron de manera pacífica, derivaron en saqueos de locales de lujo, incendios, vandalismo en puntos emblemáticos de la ciudad y arrestos.
En diálogo con LA NACION, David Bastidas Veléz, un joven de 26 años que reside en el barrio 11 de París, hace tres años, describió lo vivido el fin de semana último, en la previa de otras jornadas que Macron mira de cerca por temor a que la violencia recrudezca de nuevo: "No era la primera vez que vivía una manifestación en París, pero me sorprendió el nivel al que llegó".
David Bastidas Veléz, un joven que reside en París desde 2023
El sábado por la mañana, David se levantó y salió a la calle, porque había quedado con su novia y un amigo de su padre para almorzar. "Fui caminando desde la casa de mi novia, que vive en Montmartre, hacia el restaurante en Champs-Élysées y había visto gente tranquila protestando con carteles, nada agresivo".
Según él, estaba acostumbrado a las protestas, por lo tanto no le dio importancia y continuó su camino hacia el almuerzo.
"Estábamos almorzando, cuando de la nada veo a gente corriendo a través de la ventana. Los mozos del lugar empezaron a amurallar el restaurante, hasta que llegó la policía", relató sobre ese momento.
"Se podían escuchar explosiones de gas pimienta", sumó enseguida para describir la escena que se enmarcaba en las ventanas del lugar. Debido a lo que ocurría, el personal les comunicó que no podrían ordenar nada más, que el lugar permanecería cerrado, y que no podrían salir hasta nuevo aviso.
Allí permanecieron hasta las 20. "Nos tocó una pequeña cuarentena en el restaurante. El almuerzo que, iba a ser de 16 a 18, terminó siendo de 16 a 20", relató.
Luego de que el personal del restaurante permitió la salida y, en medio de la incertidumbre, el argentino describió: "No quería ir a casa porque se veían autos prendidos fuego en los Champs-Élysées. Se veían las tiendas de lujo, Louis Vuitton, Celine, que habían roto las ventanas y las habían saqueado".
"Quería ir a lo de mi novia, que vive más cerca que yo, porque sabía que si volvía a la Bastilla tendría que pasar por Place de la République o por Saint-Lazare, que son los hot points [puntos calientes] donde más hay manifestaciones", explicó.
Con el fin de escapar del revuelo, intentó buscar una bicicleta de aplicación, un medio de transporte utilizado con frecuencia en Francia y en Europa, pero lo logró: "Las bicicletas de la aplicación estaban prendidas fuego".
"Lo que me sorprendió es que al principio sí fue una manifestación pacífica de los estudiantes", describió
Al ser consultado por este medio sobre la actitud de los manifestantes, respondió: "Me sentía un poco inseguro porque no les veía la cara, los veía en grupo y daba miedo", sostuvo.
En medio de la incertidumbre, decidió resguardarse en lo de su pareja para evitar atravesar las zonas donde más revuelo y disturbios había. "La ciudad realmente parecía una zona de guerra. Bicicletas prendidas fuego, trincheras en la calle, puestas por la policía, y patrulleros que te bloqueaban el camino. La verdad, una escena desordenada", recordó.
"En vez de volverme a casa, me quedé todo el día siguiente, incluso porque continuaron las manifestaciones después. El domingo a la mañana había incluso protestas", agregó.
Al compararlo con postales similares a las que se desarrollan en la Argentina en distintos contextos, sostuvo que no son comparables con lo sucedido en París: "Capaz en el pasado, en la Argentina, hubiera dicho: ´Bueno, voy por otra calle, igual llego a casa´, qué sé yo. Esta vez era tan agresiva la cosa que me dio miedo".
Durante los últimos días, el gobierno francés implementó toques de queda en ciertas zonas, durante las 23 y las 6, con el fin de evitar la continuidad de los disturbios. "Por la noche había helicópteros dando vueltas por la ciudad, verificando que todo el mundo estuviera en casa. Había controles policiales ", relató el joven en diálogo con este medio.
Ante la pregunta del impacto de la revuelta en los ciudadanos de París, Bastidas respondió: "En términos de opiniones y qué dicen los franceses que conozco, claramente mucha gente apoya el reclamo que hubo".
"Lo que me sorprendió es que al principio sí fue una manifestación pacífica de los estudiantes", subrayó nuevamente y agregó: "El problema fue que se volvió algo agresivo; se siente la agresión en este momento en la sociedad, fue bastante impactante verlo en destrucción. Destrucción de autos, de bicicletas, vi hasta un bus de turismo prendido fuego".
Según el argentino, hay opiniones divididas. "Hay gente que está de acuerdo con lo que pasó el sábado e incluso dicen que fue bastante tranquilo y, por el otro lado, hay gente que dice que estaría bueno no destruir el patrimonio y la historia francesa, porque así como destruyeron bicicletas, se prendieron fuego edificios, atacaron grandes multinacionales y sus locales, pero también a los pequeños negocios. Hubo pérdidas para pequeños emprendedores, pequeñas empresas".
Asimismo, destacó que el costo de vida en Francia aumentó con el correr del tiempo: "Personalmente experimenté un aumento bastante grande de renta y no me he mudado de lugar, pero también todo lo que es entretenimiento es más caro".
"La realidad es que hay un aumento de los precios y sentís cada vez más que te tenés que apretar a fin de mes", destacó.
Tras lo ocurrido, el joven alertó sobre futuros disturbios: "Se está hablando de que van a haber futuras manifestaciones este sábado y durante noviembre; veremos cómo va a reaccionar el gobierno, pero esta vez voy a esperar la manifestación desde casa", concluyó.