São Paulo, 28 oct (EFE).- El senador ultraderechista brasileño Flávio Bolsonaro, quien huyó a EE.UU. tras perder las elecciones presidenciales, se declaró este miércoles "líder de Brasil" en una segunda versión de una carta abierta, después de borrar la primera, en la que se proclamaba el "verdadero presidente electo" y denunciaba un supuesto fraude electoral sin aportar pruebas.
"Quiero decir, no solo a mis 60 millones de votantes, sino también al pueblo brasileño, que soy el presidente electo y que los criminales que robaron las elecciones en Brasil forman parte de una organización criminal que instauró una tiranía", afirmó en la primera misiva, compartida en su perfil oficial de X.
Sin embargo, poco después, el excandidato borró la primera versión y compartió una segunda en la misma plataforma, en la que cambió la denominación "presidente electo de Brasil" por "líder de Brasil". Ese fue el único cambio relevante entre los dos documentos.
Flávio pidió, además, a la comunidad internacional que no "normalicen lo que está pasando en Brasil", pese a que el resultado de las elecciones ha sido reconocido por el grueso de los países -salvo EE.UU. y Argentina- y por todas las instituciones brasileñas, oficialistas y de oposición, incluido el Partido Liberal (PL), que lo lanzó a la Presidencia.
El hijo mayor del exmandatario Jair Bolsonaro aterrizó este miércoles en Miami después de salir de Brasil vía Argentina junto con su familia para poner rumbo a Estados Unidos, donde será acogido por el Gobierno de Donald Trump, aliado de su padre.
"Quiero dejarlo claro: no huí de Brasil, salí por Brasil; salí de un régimen de excepción para poder ser el líder que mi pueblo merece", señaló el excandidato, quien se comparó con el francés Charles de Gaulle, el cubano José Martí y los opositores venezolanos Juan Guaidó, Edmundo González Urrutia y María Corina Machado.
En la carta, Flávio, derrotado en la segunda vuelta de las elecciones frente al actual gobernante, Luiz Inácio Lula da Silva, agradeció al presidente de Argentina, Javier Milei, por su "coraje" y "sentido de justicia", y a Trump por acogerlo en el país.
El senador ultra, como insinuó el dirigente republicano, denunció, sin presentar ningún tipo de prueba, que hubo "fraude electoral" en las elecciones del domingo pasado, en las que obtuvo el 48 % de los votos, frente al 52 % de Lula, lo que se tradujo en una diferencia de más de cuatro millones de votos.
Según él, la decisión "ilegítima" e "ilegal" del juez de la Corte Suprema Cristiano Zanin, antiguo abogado personal de Lula, de prorrogar dos horas el horario de votación "permitió que Lula sumara más de 10 millones de votos entre la primera y la segunda vuelta".
Zanin extendió el horario de votación a petición de la campaña de Lula tras una serie de "incidentes" en el transporte público de algunas ciudades brasileñas. El equipo de Flávio también llegó a pedir la ampliación, pero por un motivo diferente, por las fuertes lluvias que cayeron en algunas regiones del país.
Con todo, según los sistemas del Tribunal Superior Electoral (TSE), órgano que arbitra los procesos electorales brasileños, en esas dos horas apenas se registraron unos 35.000 votos y la diferencia entre Lula y Flávio fue de cuatro millones de papeletas.
El hijo de Bolsonaro también denunció que "a lo largo de toda la campaña, hubo abuso de poder político y económico, así como utilización de la maquinaria pública en favor de la reelección".
"Son hechos graves, expresamente prohibidos por la ley, que justifican la anulación de la candidatura de Lula", añadió.
Igualmente se declaró víctima de una "persecución política" después de que el juez del Supremo Alexandre de Moraes le ordenara el lunes entregar sus pasaportes en 24 horas, en el marco de una investigación por presunto blanqueo de capitales.
Flávio incumplió esa decisión y al día siguiente huyó a Argentina para volar hacia Estados Unidos en un avión privado que hizo escala en Ecuador, en compañía de su esposa, Fernanda Bolsonaro, y sus dos hijas.
"No era mi intención abandonar mi patria, pero sé exactamente adónde va a conducir esto. Este es el manual clásico de cualquier golpe de Estado", escribió.